Internet y la destrucción del esquema comunicativo tradicional en los partidos políticos

Ayer finalizó el II Encuentro Internacional sobre Comunicación Política en Bilbao, en el que Internet tuvo un papel destacado. Frente a las visiones más escépticas, yo me considero una convencida de la Red como motor del cambio comunicativo, no solo entre político y ciudadano, sino también entre empresa y cliente. Si bien es cierto, no podemos olvidar que Internet no deja de ser un canal, con un inmenso potencial por descubrir, pero en resumidas cuentas un canal de comunicación.
Me gustaría reflexionar desde este post sobre tres errores, a mi juicio más importantes, que están cometiendo los partidos políticos a la hora de utilizar la Red como ese canal comunicativo para conectar con el ciudadano. 
1. Hay vida más allá de las campañas electorales. Parece que muchos partidos no terminan de entender que Internet no está solo a su disposición cuando de la promoción se trata. De nada sirve diseñar la mejor campaña de comunicación digital si mi presencia se esfuma una vez hayan pasado las Elecciones.
2. En las redes sociales se genera diálogo, no es una feria. Por lo tanto, la búsqueda del TT en Twitter, los regalos, sorteos y la promoción chabacana sobra en la estrategia de un partido político en cuyas manos puede estar el futuro de los ciudadanos de una región. 
3. “Yo no me apaño con Internet, soy más del cara a cara con la gente”, candidato dixit. Comprensible que no todo el mundo tenga la misma facilidad para utilizar las nuevas tecnologías. Puedo entender, incluso, que la comunicación digital parezca fría y distante en primera instancia. Pero la táctica del avestruz de meter la cabeza en el agujero y obviar lo que pasa alrededor ni funciona en las empresas ni funciona en los partidos políticos. Creo que un candidato debe tener una cuenta personal que debe gestionar, en la medida de lo posible, él mismo. Entiendo, de todas maneras, que no se puede abarcar todo, sobre todo en campaña electoral. Aún así, el político está obligado a formar parte del diálogo que se esté generando en la sociedad y, si este diálogo se está generando en la Red, debe estar ahí, escuchando, reflexionando y ayudando a generar riqueza intelectual a través del intercambio de ideas.
Internet dinamita el tradicional esquema comunicativo: emisor emite un mensaje al receptor a través de un canal. Nunca el propio canal ha marcado tanto el compás diluyendo los roles de las figuras protagonistas y amplificando el mensaje en un mundo globalizado como el actual. 
Leía el otro día en un informe sobre Social Media que el principal problema de las empresas actuales es que, con Internet, la gestión de la marca se había vuelto muy complicada ya que no es la empresa la que marca las directrices y el consumidor las sigue a pies juntillas sino que los roles se intercambian, es el propio cliente el que impone sus normas.
En política pasa algo similar. Es el ciudadano el que exige a los políticos un mayor compromiso, una mayor transparencia  y la Red sirve para que estas exigencias sean escuchadas, amplificadas. Los partidos políticos están obligados, les guste o no, a mantener una estrategia de Social Media medida hasta el milímetro, continua en el tiempo, seria y responsable. No es un juego ni una moda. 

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