Ayuda: Creación de un código deontológico para el "político tuitero"

En los últimos días escucho cómo los partidos políticos se enfrentan a través de Twitter. ¿Estamos hablando del principal campo de batalla mediático en la actualidad? Twitter no deja de ser un canal más, si bien es cierto que a través de él se informa, debate y discute cada vez más, un hecho que incluso llega a categoría de relevante y suele ocupar su espacio en los medios off line.

¿Saben nuestro políticos cómo utilizar Twitter? ¿Lo explotan lo suficiente y de manera adecuada? Como continuación del anterior post, en el que hablaba del uso de Twitter en campañas electorales, considero que existen dos pilares fundamentales que el “político tuitero” debe grabar en su mente:

1. Un político lo es las 24 horas al día los 7 días a la semana. Y por ello, debe mantener la compostura. Al igual que deben cuidar sus declaraciones ante medios de comunicación off line, también deben evitar arranques de fanatismo en Twitter, contestaciones fuera de lugar, obscenas e inapropiadas, por muy provocador que sea el hecho o mensaje inicial.

Todos, y en especial, personajes públicos, deben ser muy conscientes de lo que escriben, cuándo lo hacen y qué repercusión puede tener esos mensajes. Para ello, los asesores de comunicación deben orientar la manera de utilizar Twitter para enfocarla a los objetivos marcados y a la imagen que quiera dar del político.

Habrá muchos que puedan decirme que Twitter en un sistema vivo y que controlando continuamente los mensajes se pierde en frescura y espontaneidad pero considero que un político debe dejar lo menos posible en manos de la casualidad ya que cualquier movimiento en falso puede tener una repercusión, en la mayor parte de los casos, negativa que puede ser muy contraproducente en su carrera.

2. Un político que tuitea, debe conocer cómo funciona Twitter. Muchas veces nos dejamos llevar, en organizaciones y en la vida en general, por aquello que está de moda. Otras veces la competencia nos arrastra al lugar en el que ellos están y en el que no tenemos por qué estar preparados. A los políticos les pasa igual. Si las redes sociales son, digamos, el último grito, ahí están ellos tuiteando cientos de tweets al día o, por el contrario, les entra un miedo atroz a la hora de enfrentarse a los seguidores. Un político debe conocer qué es Twitter, cómo funciona y, sobre todo, debe sentirse cómodo con este canal. Es importante saber las mínimas reglas de cortesía que rigen “Twitterland” y quiénes son los líderes de opinión.

A partir de estos dos pilares, me gustaría crear desde aquí un pequeño código deontológico sobre cómo deben comportarse los partidos y sus políticos a través de Twitter. ¿Se os ocurre cómo completarlo?

2 comentarios sobre “Ayuda: Creación de un código deontológico para el "político tuitero"

  1. Lo perfecto no es humano. Es cierto que un político, es político, 24h durante siete días a la semana. Pero no hay que olvidar que también es persona, humano, errante. Nadie puede actuar de manera correcta o correctísima durante tanto tiempo.

    Yo no soy política y también intento mantener la compostura, tuiteando, en la calle, en la oficina o en cualquier otro lugar. Sé que lo menciona, todos, y en especial personajes públicos deben ser muy conscientes de lo que escriben…..

    Para mi, la primera norma de este código deontológico para políticos u organizaciones, es que, sea el propio personaje público el dueño de su propia cuenta. Sin ambages.

    Cansada estoy de ver o vivir la propia mentira del uso digital. Hasta en el propio parlamento de mi ciudad he visto como el presidente del Gobierno, a la vez que hacía uso de su turno de palabra…en su cuenta de tuitter se iba publicando todo lo que iba sucediendo en la cámara autonómica.

    Lamentable.

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  2. Buenos días, me gusta mucho tu comentario porque hace referencia a dos cosas sobre las que debemos reflexionar.

    Por un lado, la condición de político no está reñida con la de ser humano. Efectivamente, no podemos exigir la perfección pero sí deben ser conscientes de que la repercusión de sus actos afecta de manera directa a la percepción pública que tenemos de ellos. De igual manera que un político (véase también cargos directivos de alto nivel) tienen que cuidar sus apariciones públicas, también deben prestar atención a su comportamiento en las redes sociales.

    Esto enlaza con lo que dices en segundo lugar: las incongruencias que nos encontramos cuando quieren ser perfectos. Son tan negativas las salidas de tono en Twitter como aparentar lo que no se es o no se hace. En mi opinión, eso es mentir a la opinión pública.

    Un buen asesor de comunicación no aconseja mentir sino tratar la imagen pública del representado de tal manera que resalten sus virtudes y se oculten sus defectos.

    Para ello, hay que buscar un término medio entre un comportamiento medianamente acorde a la posición pública que ocupa la persona y quién es él como persona.

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