Cómo diseñar nuestras newsletters cuando los usuarios están en redes sociales

Las newsletters o boletines electrónicos tuvieron su éxito hace unos años cuando el correo electrónico vivía una expectación similar a la que sufren actualmente las redes sociales.

Para los departamentos de marketing y comunicación de las empresas se abría un mundo nuevo de posibilidades. Las newsletters permitían llegar a un público seleccionado de una manera rápida con un coste menor al de las antiguas campañas de mailing.

Además, en comparación con estas acciones, el índice de eficacia era mayor debido a que las personas comenzaron a trabajar con correo electrónico habitualmente y podían recibir estos mensajes de manera más sencilla que una carta postal. Para el usuario, también era una forma de consumir información y deshacerse de ella de una manera rápida.

Con las redes sociales, esta forma de comunicación ha perdido fuerza debido a su excesiva utilización, que ha provocado que el usuario contemple estos mensajes como intrusivos.

Aún así, aunque estoy de acuerdo en que se ha abusado mucho de su uso, considero que una buena newsletter, enviada a la persona adecuada, con información de calidad y con un diseño atractivo facilita mucho la labor de marketing de las empresas.

En un post anterior, hablaba de las restricciones legales que tenemos a la hora de enviar información comercial a un usuario vía e-mail. Además de tener en cuenta, entre otras cosas, que la dirección de correo electrónico es un dato extremadamente confidencial y protegido, los avances tecnológicos y las tendencias comunicativas de los usuarios se deben tener en cuenta a la hora de diseñar una newsletter. Ahí van algunos apuntes:

  • Aunque importante, el diseño no lo es todo. Muchas veces no estamos seguros de enviar una newsletter debido a que creemos que el diseño no es lo suficientemente atractivo, moderno o tecnológico. Aunque no debemos perder de vista que nuestro e-mail debe “entrar por los ojos”, no nos interesa hacer un alarde de creatividad (salvo que seamos una empresa de diseño gráfico) sino que nuestro contenido sea leído. Para ello, debemos asegurarnos que todos los usuarios pueden hacerlo (no obligarles a descargarse miles de pluggins ni versiones) y que el contenido está bien redactado, es claro e interesante. Cuidado también con aquellas restricciones de seguridad en algunos ordenadores y empresas que impiden la descarga de imagenes. El índice de lectura, en ese caso, disminuye considerablemente.
  • Diseñarla en el cuerpo del e-mail. Un PDF adjunto no es una newsletter, es un documento adjuntado. Una newsletter se ve de un solo vistazo y el usuario solo puede dar un segundo paso si necesita información adicional sobre un artículo o tema específico.
  • Muchos usuarios ya leen su correo electrónico a través de smartphones y tabletas. Cuidado con eso porque tendemos a llenar nuestras newsletters de imágenes y elementos flash que producen error en muchos teléfonos y tablets. Por ello, cuanto más textual y más sencillo más cerca estaremos de conseguir nuestro objetivo: que nos lean.
  • Formato de consumo rápido. Que hayamos estado tres semanas diseñando nuestra newsletter no significa que todos los usuarios tengan la necesidad de archivarla. Precisamente, lo bueno que tiene este instrumento es que su consumo es tan rápido como la forma de desecharlo. No se trata de crear una pieza de museo sino de que nuestro mensaje cale en el receptor.
  • Cuidado con poner aviso de recibo. No es cuestión de fiscalizar a la gente. Por ello, es bastante contraproducente pedir al usuario que te confirme la apertura del email. Hazlas interesantes y te evitarás estas dudas.
  • Las newsletters requieren un cierto compromiso. En la medida de lo posible, si nos decidimos a hacerlas, debemos definir previamente una periodicidad y mantenerla. Si avisamos a nuestros suscriptores de que nuestra newsletter es mensual es tan perjudicial saturarle con siete al día como no mandar ninguna en seis meses.
  • Nunca está de más crear una continuidad en el mensaje. Si bien hemos dicho que se trata de un formato de consumo rápido, podemos hacer que a través de nuestra newsletter puedan acceder a nuestra web donde podrán encontrar más información o bien crear una versión impresa que, en ciertos sectores, es muy útil debido a la complejidad de la información.

Estos son algunos consejos pero existen más. Sobre todo, debemos tener en cuenta cuál es nuestro objetivo y no perderlo de vista. A fin de cuentas, la newsletter es un medio para conseguir algo, nunca un fin en sí mismo.

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